De vez en cuando, el Sistema Solar recibe visitantes que no pertenecen a nuestra familia de planetas, cometas y asteroides. Son objetos que vienen desde muy lejos, de otros sistemas alrededor de otras estrellas. Uno de esos viajeros fue 3I/ATLAS, un pequeño cuerpo celeste que llamó la atención de los astrónomos por su extraña trayectoria.

¿De dónde salió 3I/ATLAS?

El objeto fue detectado por ATLAS, un sistema de telescopios que vigila el cielo para encontrar posibles amenazas para la Tierra. Cuando apareció, los científicos notaron algo inusual: su órbita tenía una forma hiperbólica, lo que significa que venía de fuera del Sistema Solar y que no se quedaría aquí.

En pocas palabras: entró, pasó, y siguió su camino hacia el espacio interestelar.

¿Qué lo hace especial?

Hasta ahora, solo se han identificado unos pocos visitantes interestelares: ʻOumuamua, en 2017, y 2I/Borisov, en 2019. 3I/ATLAS fue el tercero de esta corta lista. Cada uno de estos objetos es único y nos da pistas sobre cómo se forman los sistemas planetarios en otras partes de la galaxia.

¿Era realmente un cometa?

A pesar de llevar el nombre de “cometa”, 3I/ATLAS no mostró una cola clara como las que vemos en los cometas tradicionales. Esto puede significar dos cosas:

  • que era un objeto rocoso, pobre en hielo,
  • o que su actividad cometaria era tan débil que no se pudo detectar bien.

Como el objeto fue visible solo durante un corto período, la información que obtuvimos es limitada.

Por qué importa estudiar estos objetos

Los visitantes interestelares son como mensajes embotellados que llegan desde otras estrellas. Nos cuentan:

  • qué tipo de materiales existen en otros sistemas planetarios,
  • cómo se forman y se dispersan los cuerpos pequeños alrededor de otras estrellas,
  • y cuántos de estos viajeros podrían estar cruzando la galaxia en silencio.

Aunque 3I/ATLAS no fue tan llamativo como Borisov, su detección muestra que probablemente hay muchos más objetos interestelares por ahí, y que recién estamos empezando a verlos.

Lo que viene

Con la próxima generación de telescopios, especialmente el Observatorio Vera C. Rubin, se espera descubrir muchos más visitantes. Cada nuevo objeto nos ayudará a entender mejor cómo funciona el universo y qué tan conectados estamos con otros sistemas estelares. 3I/ATLAS fue solo uno de los primeros, pero seguramente no será el último.

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